Seguros de Vida y seguros de Decesos: diferentes y complementarios

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Los seguros de Vida y los de Decesos protegen a tu familia de forma diferente

Si para proteger a nuestra familia contratamos seguros médicos privados con los que mantener a nuestro pediatra o incluimos a nuestros hijos en el seguro del coche; parece lógico pensar que también queramos su protección para cuando ya no estemos aquí. Para suplir esta función existen los seguros de Vida y los seguros de Decesos y, aunque los dos están relacionados con el fallecimiento del asegurado, son muy distintos entre sí.

Los seguros de decesos

Un seguro de Decesos se encarga de los gastos relacionados con el sepelio y de los trámites burocráticos en caso del fallecimiento de asegurado. Estos seguros persiguen un objetivo muy humano, ya que están orientados a aliviar la carga que cae sobre los hombros de los familiares en un momento tan difícil.

Respecto a la prima, tu compañía aseguradora calcula el importe aproximado que supondrán los gastos fúnebres y puede incluir en la póliza un capital complementario que permita costear posibles ajustes en los servicios contratados. Si finalmente el capital aportado excede su coste real, la diferencia será devuelta a los beneficiarios.

Una de las diferencias que presenta el seguro de Decesos frente al seguro de vida es que permite cubrir a todos los miembros de la familia, incluidos los menores de 14 años. Siguiendo esta línea, los seguros de Decesos más completos garantizan la prestación del servicio con independencia del motivo del fallecimiento.

También pueden contratarse coberturas adicionales de gran utilidad, como son los gastos de repatriación y los traslados nacionales e internacionales.

 

Los seguros de vida

La finalidad de los seguros de Vida es proteger la estabilidad económica familiar una vez que el asegurado fallezca. De este modo, los beneficiarios no quedan desprotegidos si falta el principal sustento del hogar y deben hacer frente al pago de una hipoteca, costear unos estudios, o simplemente mantener el nivel de vida.

La cuantía que reciben los beneficiarios de una póliza de Vida equivale a la suma que el asegurado haya contratado y  se podrá recibir de forma única o en varias rentas. Además, la contratación de estas pólizas viene acompañada de interesantes deducciones fiscales.

Los seguros de Vida, a diferencia de los de Decesos, pueden cubrir la invalidez permanente y absoluta del asegurado y acceder a un anticipo del capital asegurado en caso de enfermedades graves como un cáncer o trasplantes de órganos vitales.

 

La complementariedad de los seguros de vida y de decesos

Una vez que están los conceptos aclarados, muchas personas se preguntan qué seguro deben contratar para ofrecer una mejor protección a su familia, pero no hay una respuesta universal; sino que depende de la situación personal de cada persona.  Podemos poner el ejemplo de una misma familia con hijos menores en dos situaciones diferentes.

En el primer caso, la familia decide contratar un seguro de Decesos, y no uno de Vida, para poder contratar una póliza familiar e incluir a los pequeños en edad escolar. Sin embargo, un día el padre recibe la invalidez absoluta a causa de un grave accidente de tráfico y ya no puede encargarse del negocio familiar, que era el principal sustento de los suyos. Con un seguro de Vida podría adelantar el pago de la suma asegurada y no preocuparse por su situación financiera.

En un segundo supuesto, la familia decide contratar un seguro de Vida, pero no uno de Decesos, y en el accidente de tráfico, el padre fallece. Su mujer y sus hijos, como beneficiarios de la póliza, deciden destinar parte de la suma asegurada a costear los altos costes del entierro; pero el cobro de la indemnización no es inmediato y deben hacer frente de manera personal a estos gastos, comprometiendo su situación financiera en ese momento tan delicado.

Como puedes ver, las situaciones son totalmente diferentes y cada producto nos presenta ventajas diferentes y que no son excluyentes, sino complementarias.

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