Trámites tras el fallecimiento de un familiar

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trámites que realizar al fallecer un familiar 

Cuando fallece un familiar, existen diversas gestiones que debemos realizar y que, en muchos casos, desconocemos. A continuación, en Plus Ultra te hablamos de todo aquello que debes tener en cuenta en un momento así.

¿Qué trámites hay que realizar cuando fallece un familiar?

En primer lugar, hay que solicitar el certificado médico de defunción (o certificado literal de defunción). Se trata de un documento oficial que acredita la muerte de una persona. Debe estar firmado y recoger los datos (identidad y número de colegiado) del médico que la exploró y confirmó su fallecimiento, así como la identidad del difunto. Cuando una persona fallece en casa, el procedimiento es el mismo.

Tras las 24 primeras horas, es necesario certificar la defunción al Registro Civil del municipio donde se ha producido el fallecimiento. De esta manera se le da el reconocimiento legal.

Existen excepciones para casos como:

  • Si se desconoce el lugar exacto de fallecimiento: la inscripción se hace en el Registro del municipio en el que se ha encontrado el cadáver.
  • Si fallece fuera del país: será competente hacer el Registro en el lugar donde se vaya a producir el entierro.
  • En caso de naufragio o catástrofe aérea: el registro se realizará en el lugar donde se instruyan las primeras acciones, en caso contrario se establecen por parte de autoridades españolas.

Es importante destacar que únicamente es posible recibir la licencia que nos autorice la incineración o sepultura del fallecido si se notifica el óbito en el Registro Civil. El entierro, además, debe tener lugar transcurridas como mínimo 24 horas desde el momento de la defunción.

Papeles a arreglar después del fallecimiento

Si la persona fallecida tenía contratado un seguro de decesos, será la empresa funeraria la que se encargue de todos los preparativos necesarios para el funeral y entierro, desde el traslado al tanatorio, la publicación de las esquelas, la preparación del ataúd o las flores. Aun así, aquí no termina el proceso en relación a la documentación y certificación de defunción.

Durante los primeros 15 días hábiles tras el fallecimiento, habrá que comprobar si existe testamento, quién es el notario responsable, si la persona fallecida era tomadora de un seguro de vida o de accidentes y con qué aseguradora. En el caso de no haber testamento, los herederos deberán firmar un acta de declaración ante notario antes de dar paso a la repartición de la herencia, según lo que marque la ley en materia de sucesión.

Ahora bien, tendrán un plazo de 6 meses para liquidar el impuesto de sucesiones y acreditar la nueva titularidad de los bienes en el Registro de la Propiedad correspondiente.

Si el fallecido contaba con una póliza de seguro, la compañía iniciará los trámites para que reciban la indemnización. Para este paso, también es necesario presentar el certificado de defunción del Registro Civil.

El impacto de un momento así puede afectar a la forma en que procesamos y realizamos los trámites tanto con la funeraria, como con nuestra compañía aseguradora o un abogado (en el caso de que los trámites impliquen también la apertura de un testamento).

Llevar a cabo estas gestiones en un momento tan delicado no es una tarea fácil. En este sentido, disponer de un seguro de decesos que se encargue de gestionar algunos de estos trámites burocráticos supone una gran ayuda en esta situación tan complicada.

Además de ayudarte a gestionar estos momentos y correr con los gastos del sepelio, esta tipología de seguro pondrá a disposición de los familiares un servicio de atención jurídica especializada en caso de que fuera necesaria.

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