Autónomos y pymes

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Si nunca has oído hablar de las sociedades laborales es posible que tampoco conozcas la economía social. Sin embargo este es un campo muy interesante en el cual desarrollar la actividad de una PYME, siempre y cuando el objetivo no sea el enriquecimiento personal sino el interés común. Para ayudarte a comprender qué es una sociedad laboral y en qué ámbito funciona, lee este post con atención y descubre algunos de los mejores ejemplos de sociedades laborales en España. 

¿Qué es la economía social? 

La Economía Social o Economía Social y Solidaria (ESS) es un conjunto de iniciativas socioeconómicas independientes de los poderes públicos que tienen como objetivo cubrir las necesidades de la sociedad y no el lucro. 

En otras palabras, se trata de todas aquellas actividades sociales y empresariales que se rigen por valores como la equidad, la solidaridad o la inclusión y que trabajan por el interés de las personas y no con el fin de enriquecerse. 

En la actualidad la Economía Social en España está representada por CEPES (Confederación Empresarial Española de la Economía Social). 

¿Qué es una sociedad laboral?

En el año 2011 se aprobó en nuestro país la Ley 5/2011 de Economía Social para dotar a las entidades dedicadas a estos fines de un marco jurídico común. Según esta ley los tipos de entidades que forman parte del conjunto empresarial de la Economía Social en España son varios: las mutualidades, las empresas de inserción, las cofradías de pescadores… y las sociedades laborales. 

Las sociedades laborales son aquellas sociedades anónimas o de responsabilidad limitada en las cuales los trabajadores son propietarios mayoritarios de la empresa, y por lo tanto los beneficios se reparten al igual que los riesgos teniendo en cuenta que la responsabilidad de cada trabajador está limitada a su aportación al capital social. Estas condiciones favorecen la implicación de los trabajadores, la toma de decisiones, la autonomía y, en última instancia, la productividad. El objetivo de las sociedades laborales es, pues, facilitar el acceso de las personas a un puesto de trabajo estable, bien retribuido, que facilite la conciliación con la vida social.

Las sociedades laborales suelen confundirse con las cooperativas; sin embargo, estas organizaciones se diferencian entre sí en algunos aspectos clave: 

  • Capital de los trabajadores: en una sociedad laboral el capital social pertenece, mayoritariamente, a los trabajadores de la empresa (al menos un 51% del total), y la participación de cada socio no puede ser mayor del 33%. En el caso de las cooperativas, la empresa es propiedad de los trabajadores, de los cuales ninguno puede poseer más de 1/3 del capital; los asociados pueden aportar, pero en minoría.
  • Socios: el mínimo de socios para formar una sociedad laboral es de 3, pero 2 deben ser trabajadores. En el caso de las cooperativas el mínimo es de 3 sin condiciones.
  • División del capital: en las sociedades laborales la división del capital tiene lugar por participaciones en la S.L.L. y acciones nominativas o al portador en la S.A.L. En el caso de las cooperativas, la división del capital funciona por participaciones.
  • Número de trabajadores asalariados: en las sociedades laborales el número de trabajadores asalariados no puede ser mayor al 25% del total de los socios, mientras que en las cooperativas puede ser de hasta el 30%. Si se supera este porcentaje es necesario ofrecerles la condición de socios.
  • Regulación: las sociedades laborales están reguladas por la Ley 44/2015, mientras que las cooperativas están reguladas por cada Comunidad Autónoma. 
  • La actividad de las cooperativas tiene lugar según principios regulados a nivel autonómico, estatal e internacional, a saber: la adhesión voluntaria y abierta de sus socios y su participación económica, la gestión democrática de la cooperativa, y la educación e interés por la comunidad en la cual se integran. Este tipo de organización es exclusiva de las cooperativas y no se da en el caso de las sociedades laborales. 

Los mejores ejemplos de sociedad laboral en España

Si aún te estás preguntando si las sociedades laborales realmente funcionan en la práctica, solo tienes que revisar el ranking de Empresas Relevantes de la Economía Social elaborado por CEPES para confirmarlo. Algunas de las empresas que aparecen en la clasificación son: 

  • Betsaide: esta sociedad laboral factura, según los últimos datos del CEPES, unos 80 millones de euros anuales gracias a sus productos fabricados en hierro que para el sector de la automoción, de los vehículos hidráulicos e industriales. 
  • Tornillería Deba: esta sociedad laboral de Gipuzkoa se dedica a la fabricación de tornillos de todo tipo y a la estampación en frío, y tal y como cuenta en su página web, es propiedad de sus propios trabajadores. En la actualidad exportan a Estados Unidos, México, Turquía o Suecia. 
  • Engranajes Grindel: se trata de una fábrica de engranajes cilíndricos y ejes estriados de precisión que en la actualidad factura unos 9 millones de euros anuales. 
  • Instituto Minusválido Astur: esta sociedad laboral asturiana ofrece servicios de limpieza de edificios y locales, trabajos reservados a personas con minusvalía que encuentran más dificultades a la hora de acceder al mercado laboral. En la actualidad emplea a unas 700 personas. 
  • Velas Austral: esta empresa murciana está dedicada a la fabricación y reparación de velas para embarcaciones de viento (vela latina, vela de crucero, vela ligera…). Hoy en día emplea a unas 30 personas y factura más de 7 millones de euros al año. 

Como ves, la sociedad laboral es un tipo de empresa muy interesante, por lo que merece la pena plantearse esta figura jurídica para una empresa en proceso de creación. 

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